Capítulo 34. Agente encubierto.
Emma Spencer.
Mis ojos se abren de par en par, sin poder creer a quién tengo delante de mí. Automáticamente, Mia cambia a modo pelea y, al verlo, ruge con todas sus fuerzas en mi cabeza, ensordeciéndome.
Me quedé unos segundos en estado de conmoción masiva, sin poder articular una sola palabra.
Alberto, al ver que no digo nada, demuestra su incomodidad en su lenguaje corporal, colocando sus manos delante de él. Un tenue sudor brilla en su frente y en su mirada solo hay arrepentimiento.
Suspiro,