Mundo de ficçãoIniciar sessãoLa mente de Amelia giraba con nombres y rostros. La casi admisión de borrachera de Giana apareció instantáneamente.
Ella volvió su atención al sacerdote.
—Su fe en Dios es admirable, Padre, pero no puedo evitar preguntarme...
Él miró en su dirección con una pregunta en sus ojos.
—¿Qué pasa, signora?
Ella pasó a ponerlo a prueba, recitando una lista de nombres para medir







