CAPITULO 49
En el castillo de la concubina Abril Brown las cosas no marchaban tan bien.
La bella mujer Maitana no dejaba de desquitarse con sus criadas gritando y exigiendo que le llevarán cosas que después ella misma decía no haber pedido arrojando todo lo que sostenía en sus manos.
— ¡No quiero esto! ¡¿Quién te dijo que necesitaba unos dulces?! ¡¿Quieres que me ponga obesa?! ¡¿Lo que quieres es que el Rey me deje por pasada de peso y la parez