Ante aquellas palabras, Ariam quedó completamente desarmada, por la sinceridad con las que la dijo Derek.
Sus dedos se deslizaron suavemente por la garganta de Ariam, y luego la yema de su pulgar recorrió lentamente su labio inferior. Las mariposas revolotearon en el estómago de ella, despertando una oleada de sensaciones. Derek entrecerró los ojos mientras observaba fijamente su boca. Con movimientos deliberados, acarició suavemente de un lado a otro, como si recordara que su boca le pertenecí