—no Arturo, márchate... no tiene caso, si te perdono ¿me dejas en paz? ¡bien te perdono! ya por favor vete
—no Hailey, no me quiero ir, solo déjame verte por favor— súplica Arturo
Ella no abrió la puerta, sabe que si la abre su carne es tan débil que cae a la petición de él, ella se fue por otra botella de vino, se sentó en el balcón.
Escucho el grito de Arturo.
—Hailey si no me abres aquí me quedaré durmiendo— dijo él desesperado
Ella trato de pensar en otra cosa porque estaba que abría la pu