Mark captó de inmediato su indirecta. Hizo una mueca y regresó a la casa. “Será mejor que no pienses en trabajar en esa tienda de postres tuya. Quédate en casa y cuida al bebé. No es que necesitemos el dinero”.
Arianne terminó comiéndose sus palabras antes de que pudiera decirlas. Ella se mofó y no lo mencionó más. Él estaba en lo correcto. El lugar estaba lejos y Smore aún era muy joven. Aún era mejor para él quedarse con sus padres. La infancia de ella y de Mark no se consideraba feliz, por l