Mark se sorprendió un poco, pero luego, curiosamente, tomó un pequeño sorbo. La rica dulzura del té con leche estalló inmediatamente en su boca, lo que hizo que frunciera aún más el ceño. Para alguien como él, que no le gustaban los dulces desde que era niño, esto era pura tortura.
Arianne de repente volvió a sus sentidos. ¿Qué acababa de hacer? ¿Por qué le dio el té con leche que había bebido? ¿De verdad se lo bebió?
Arianne se sobresaltó cuando vio la marca de lápiz labial que dejó en la pajit