Se comprobó que él era más salvaje de lo que imaginaba. Desafortunadamente, alguien olvidó cerrar la ventana, lo que provocó que Aristotle, que estaba jugando en el patio, interrogara a Mary con curiosidad.
Mary se sonrojó, sin saber cómo explicárselo. "Bueno... No es eso... ¿Cómo es posible que tu papá golpee a tu mamá? Probablemente solo se estén mordiendo las orejas".
La carita de Aristotle se llenó de miedo. "¿Pueden las personas... comer orejas?"
Mary estaba al borde de su ingenio. Solo