Mark lo miró con calma. "¿Dónde me viste? Ciertamente no fue en el Chalet de Tremont. No habrías tenido derecho a poner un pie allí con tu identidad".
A Alejandro no le importó la púa en las palabras de Mark. Despidió a las mujeres, dejándolas a los dos solos antes de responder: "Sí, no fue en el Chalet de Tremont. Fue en el condominio en el que vivíamos mi mamá y yo, en la planta baja".
¿En un condominio? ¿Abajo? Mark analizó cuidadosamente sus recuerdos. Había seguido a su padre a la oficina