Capítulo 50
—Déjame en paz. No puedes obligarme a quedarme contigo sin amor —estaba temblando imaginando mi futuro a su lado.
—¿Amor? ¿Crees que lo que siento por ti solo es un capricho? —gritó, golpeandoc con enojo su silla —. No voy a permitir que te burles de mí, Luisa. Me tuviste como un estúpido todo este tiempo, y crees que te dejaré irte con mi primo ¡Nunca!
—Mike, por favor, basta, tú sabes que esto no tiene sentido, no puedes retenerme, no puedes usar a mi hijo como un arma para herirm