Capítulo 36
Volvimos al lugar donde pasamos la mejor noche de nuestra vida, Esa habitación, esa cama, esa primera vez de entrega total, creo que aún podía sentír el olor a sexo que dejamos impregnado en ese lugar.
Yo cerre la puerta tras de mi, observe a Santiago que no me quitaba los ojos de encima, me devoraba.
—¿Estás segura? —me preguntó, con la voz grave, ronca, caliente —No quiero que después te culpes.
—No me detengas —le susurré, acercándome despacio—. No quiero pensar, No quiero que pa