Capítulo 34
Estaba sentada en el pasillo del hospital, con las manos entrelazadas y el corazón angustiado por mi hermana.
Isabel seguía en observación, cuando llegamos la Vi muy delicada, con dificultad para respirar, su embarazo la tenía al límite de sus fuerzas. Y yo… no sabía cómo apoyarla, como dejar de sentirme culpable por quítarle a su esposo
Santiago se acercó en silencio, Escuché el leve sonido de sus ruedas sobre el piso. Me miró con esos ojos que me leían el alma
—¿Cómo está? —me pre