Alice caminó rápidamente hacia el estacionamiento para tomar su coche, desesperada por salir del edificio. Se secó las lágrimas con el dorso de la mano, arruinando el maquillaje que había convertido su rostro en una especie de disfraz de Halloween. Su mente estaba cargada de dolor, rabia, frustración y decepción. No podía aceptar la derrota, y su mente estaba ocupada pensando en cómo demostrarle el poder de una mujer y cómo lidiaría con Clarisse, de quien él se atrevía a hablar tan bien delante