Lina no dijo nada, parecía estar pensando en algo. Finalmente, dirigió su mirada hacia Leandro, atreviéndose a adivinar sus pensamientos:
—Leandro, si no me equivoco, tu propuesta de siete días fue para ganar tiempo de manera deliberada, ¿verdad?
Leandro, con los brazos cruzados, exhibiendo una actitud de que él podía enfrentar cualquier situación, respondió con un tono indulgente:
—¡Nada se te escapa!
Lina entendió de inmediato, y los dos intercambiaron una sonrisa cómplice, dejando a La