Lina tenía una expresión inexpresiva en su rostro, pero sus ojos destilaban furia. Sin dudarlo, se dio la vuelta y se fue.
Selene observó su figura alejándose, con una sonrisa de satisfacción en su rostro.
Con calma, se vistió y salió de la oficina del director ejecutivo.
En ese momento, la recepcionista se acercó con una sonrisa servicial:
—Señorita Bautista, ¿está satisfecha con mi desempeño hoy?
Selene arqueó una ceja y elogió:
—La información fue precisa y el efecto fue muy bueno. Si