Mis ojos iban pegados al lindo paisaje que se veía a través de la ventana del auto, hermosos viñedos, flores y mucho mucho paisaje verde armonioso. Habíamos llegado a un aeropuerto privado cerca a la gran mansión Amato Vitale, estábamos exactamente en un pueblo, ciudad o no sé qué, que queda a unas pocas horas de Roma.
No puedo evitar sentirme angustiada, inquieta, super nerviosa y en extremo aterrada. Parezco a una cría que recién va a conocer a la familia de su novio, pero es que no sé qué se