- Maldita sea, digo, perdone señor Juez.
Mateo tomó el puente de su nariz con evidente enojo.
- Tiene diez minutos para solucionar su problema. - Le dijo el Juez.
La rubia exasperante, mejor conocida como Marilyn o muñeca diabólica me miraba furiosa.
- Con que tu eres la maldita que me está robando a mí hombre, eres tú.
- Aparte de exasperante, mal educada, comienzo a pensar que esa es una virtud de la gente con dinero.- dije totalmente hastiada.
Ella caminó en mi dirección furiosa, yo ya me en