Mientras limpiaba la suciedad frente a la casa, la tía Maria le contó brevemente a Luana sobre Berta, quien había venido a preguntar por Lorena.
Al principio, sintió una gran satisfacción y quiso felicitarse a sí misma por su actuación, pero al darse cuenta de algo repentinamente, su expresión cambió drásticamente:
—Señorita, yo... ¡creo que hice algo mal!
Bajo la mirada sospechosa de Luana, la tía Maria le contó lo que se le había escapado:
—Tenía prisa y dije que usted y su hija finalmente se