—No me malinterpretes, somos solo amigos —dijo Hilda. Por alguna razón, ella no quería que Luana interpretara mal su relación con el dueño del restaurante.
Al ver la respuesta de Hilda, Luana preguntó a continuación: —¿Mi hermano todavía tiene alguna oportunidad?
¡En la mente de Luana, Hilda y Heitor eran novios de la infancia y formaban una pareja perfecta en términos de apariencia, profesión y personalidad! ¡Si Hilda pudiera convertirse en su cuñada, ella probablemente sería muy feliz!
—Luana