Cada palabra que decía Alessandro era como un pedazo de algodón metiéndose en la boca de Berta, dejándola completamente sin palabras.
Las palabras de Alessandro no eran injustas, pero sí extremadamente crueles.
Isabel permaneció a un lado, con la cabeza levantada, mientras las lágrimas ardientes ya corrían por su rostro.
¡Él ni siquiera había considerado lo dolorosas que eran sus palabras!
—Muy bien, dices que ella es una persona externa, ¿verdad? ¡Entonces me aseguraré de que deje de ser una p