Mateus tuvo un mal presentimiento. Con todos en la mina, incluyendo a Pedro, la sede de la empresa estaba completamente vulnerable.
La noticia llegó como un golpe directo:
—Es el tío Miguel. Ahora es el mayor accionista y ha solicitado su destitución. La votación será mañana a las diez de la mañana. Ya despidió a varios empleados antiguos, incluso a mí.
La expresión de Mateus se endureció.
—¡Se atreve! Pero ¿cómo? ¿Cómo puede ser el mayor accionista?
Ordenó una investigación inmediata.
La verda