Hortencia sentía que Camila ya no estaba tan entusiasmada en ayudarla. La verdad es que la "estrella" estaba sumida en sus propios problemas: su agencia estaba furiosa con los escándalos recientes y había perdido contratos publicitarios millonarios.
Para Hortencia, toda la culpa era de Luana. Esa mujer era una maldición; desde que regresó, la vida de todos se había convertido en un infierno. Como decía su madre, Berta: esa maldición había vuelto para cobrar una deuda. Hortencia pasó la noche en