Unos segundos después de que el gerente se marchara, Chloe seguía de pie con una sonrisa educada, mientras el grupo la observaba en un intenso y silencioso concurso de miradas.
Nadie hizo el menor intento de acercarse o presentarse.
Era como si todos estuvieran esperando una señal invisible o el permiso de alguien antes de poder actuar.
La mirada de Chloe se detuvo en una mujer en particular.
La estaba observando con una hostilidad imposible de ocultar, como si ambas compartieran una enemistad