La ciudad no había dormido.
Desde el momento en que el video de Gwen cayendo por las escaleras apareció en internet, la opinión pública estalló como un incendio forestal.
Todos los medios publicaban el mismo titular.
Todas las páginas de chismes repetían la misma historia.
Cada sección de comentarios se convirtió en un campo de batalla.
Y, en el centro de todo, estaba Chloe.
Una vez más.
Internet ya había dictado su veredicto antes siquiera de escuchar su versión.
Para ellos, Chloe era culpable