Desde la desaparición de Rose, Chloe había imaginado ese momento incontables veces.
Hubo noches en las que permanecía despierta mirando el techo, preguntándose dónde estaría Rose.
Hubo días en los que se convencía de que su mejor amiga seguía viva en algún lugar del mundo.
Se aferró a esa esperanza incluso cuando todos los demás ya la habían perdido.
Y, sin embargo, ahora que Rose estaba de pie frente a ella, Chloe deseó que la realidad hubiera permanecido siendo una fantasía.
La mujer que tení