La perforante alarma continuó resonando a través de la librería, ahogando conversaciones y alimentando el creciente pánico entre clientes. La gente corrió hacia las salidas en una caótica ola, derribando exhibiciones y abandonando canastas de compras en su prisa por irse.
Chloe permaneció congelada por un momento, mirando el punto donde Dylan había desaparecido.
Todo sucedió demasiado rápido.
Un minuto había estado de pie justo en frente de ella, revelando piezas de una verdad que nunca supo qu