Kiera
Algo me arrancó del sueño como un anzuelo clavando en carne. No exactamente un sonido… más bien la ausencia de uno, una anomalía en el ritmo de la respiración nocturna del campamento. Mis ojos se abrieron en la oscuridad, y por un momento me quedé quieta, dejando que mis sentidos potenciados mapearan el espacio a mi alrededor.
La respiración de Eli junto a mí: constante, tranquila, sin cambios.
La rotación de guardia afuera: dos latidos donde debería haber tres.
Y allí… el suave roce de b