La graduación llega más rápido de lo que puedo imaginar, y el alivio y la alegría que me invaden son indescriptibles. Después de tomar fotos con Bee para conmemorar el momento, me dirijo al auto, ansiosa por comenzar el próximo capítulo de mi vida.
Mientras me acerco, siento un suave tirón en mi mano y, para mi sorpresa, encuentro a Hades allí, con su mano extendida hacia mí. Sin vacilar, entrelazó mis dedos con los suyos, sintiendo una oleada de calidez y emoción recorriéndome. Es un gesto si