108. Capítulo: Atrapado
Sebastian decidió que el bar sería el lugar ideal para ahogar sus penas y olvidarse, al menos por un momento, de los problemas con sus padres. Apenas cruzó la puerta, el ruido del bullicio y el aroma a alcohol le dio la bienvenida. Se adentró en el lugar, buscando un rincón tranquilo donde poder disfrutar de su soledad y de una buena bebida.
El bar estaba lleno de gente, la música retumbaba en sus oídos y las risas se mezclaban con el tintineo de los vasos. Tomó asiento en la barra, mientras el