Gerald eligió el mismo restaurante de la vez anterior.
Elena lo notó de inmediato. El pequeño. Sin nombre en la puerta. El tipo de lugar al que uno iba para hablar de verdad con alguien. Había reservado la misma mesa, cerca del fondo, con esa tranquilidad particular que permitía mantener conversaciones sin tener que preocuparse por quién las escuchaba.
Ya estaba allí cuando llegaron. Se puso de pie cuando Elena se acercó, como había hecho la última vez, y esta vez no la sorprendió. Simplemente