El momento llegó, tal como Elena había previsto, durante el postre.
Francine sugirió que las mujeres tomaran el café en el jardín mientras los hombres hablaban de negocios.
Lo dijo con ese tono tan particular de alguien que, en realidad, no estaba haciendo una sugerencia.
Elena salió al jardín siguiendo a Diane y Margaret a través de las puertas de cristal.
Conversó sobre jardines que nunca había visitado y restaurantes en los que jamás había estado, manteniendo esa agradable serenidad de quien