Mariana se levantó huyendo de aquel tipo, asustada, no solamente porque la hubiese descubierto, sino porque noto que su miembro estaba duro como una piedra en sus bolsillos. No esperaba que en una situación así, en la que sus vidas podían estar en riesgo, ese inepto se atreviera a excitarse solo por sentirla encima de él.
Ciertamente, sintió asco, pero también sintió un poco de curiosidad, era imposible ignorar que ese hombre era estúpidamente atractivo y el que ella pudiese despertar en él, es