Alina
Se me cortó la respiración, las manos me temblaban, a pesar de mi buen juicio. El corazón me latía con fuerza, tan fuerte que estaba segura de que él podía oírlo. Tenía los labios secos, la lengua pesada. La forma en que Adam estaba sentado, la relajada dominancia de su postura, la calma y precisión con la que cortaba la manzana... todo en él parecía natural. Controlado. Hermoso.
Sexy.
Guapo.
Pero no solo veía la belleza.
Veía el peligro que se escondía tras ella.
Y a eso reaccionaba mi c