Aiden
Alina estaba cubierta de sangre y luchaba por levantarse de un charco. Dos enfermeras, que obviamente debían cuidarla, la observaban a un lado riendo. Había sangre en las sábanas blancas. En el suelo. En sus dedos temblorosos. Una bandeja de instrumental médico yacía volcada, con el metal esparcido como armas desechadas tras una guerra sin sentido.
Había un cubo con su contenido derramado, y Alina sostenía un trapo en su mano temblorosa. Solo con ver esta escena, ya podía imaginar lo que