Charlotte arrastró su cuerpo escaleras arriba; estaba completamente agotada y necesitaba dormir, había tenido un día muy agitado. Desde el avión hasta el hospital, corriendo de un lado a otro para conseguir lo que Josh necesitaba. Se alegraba de que lo dieran de alta al día siguiente y de que todo pudiera volver por fin a la normalidad.
Cuando llegó a su puerta, se quedó paralizada, incrédula. No era posible, no podía ser real… ¡tenía que estar alucinando! Su mente le estaba jugando una mala pa