—¡¿Cómo te atreves a mentir sobre mí?! —rugió Sophia mientras corría hacia la criada.
Levantó la mano derecha con intención de abofetearla, pero Williams se interpuso inmediatamente en su camino.
—Ni se te ocurra ponerle una mano encima. Ella tiene más derecho a estar en este castillo que tú —gruñó el príncipe con furia.
Sophia se volvió enseguida hacia la reina.
—Su Majestad, por favor, no le crea. Estoy segura de que alguien le pagó para que testificara en mi contra. Yo no fui a su habitación