Capítulo 83: Entre el Fuego y el Agua
Nathan Phelps
—Tu supuesta "amiga", Nate... la que te envió la advertencia... está ahí con ustedes. Está en Londres.
Las palabras de Alexander Sterling resonaron por todo el despacho como una sentencia de muerte. Sentí un sabor amargo en la boca y murmuré, intentando procesar la información:
—No puede ser.
Alex explicó que el dispositivo había sido desechado y recuperado por su equipo de inteligencia. Ahora estaban rastreando todas las cámaras de seguridad