Capítulo 59: Santuario
Rafael Monteiro
Cruzar el umbral del Penthouse aquella noche fue como emerger de una inmersión profunda en aguas turbias. Mis hombros pesaban toneladas y mi mente seguía procesando la conversación con Alex sobre Marcos. La traición tiene un sabor metálico que no desaparece de la boca, por mucha agua que bebas.
En cuanto las puertas del ascensor se abrieron, el suave aroma a lavanda y vainilla, el olor de Laura, me envolvió. Estaba allí, esperándome. En el instante en que