Capítulo 62: El Brillo y la Sombra
Laura
Hubo un momento, justo después del chasquido de las puertas de la limusina al cerrarse, en que el mundo pareció quedar en absoluto silencio dentro de mi cabeza. Mis manos seguían aferradas a la pequeña tarjeta rígida que Rafael me había entregado minutos antes. Aquel pedazo de plástico era mucho más que un documento; era el oxígeno que mi familia y yo llevábamos años implorando al cielo.
Poder respirar sin el miedo constante a una redada policial, poder