Capítulo 38: La Sonrisa de Cristal
Laura
Apenas podía contener el temblor de ansiedad en mis manos. Italia. La palabra resonaba en mi mente como una dulce melodía, algo que jamás imaginé ver más allá de las páginas de viejas revistas en el interior de São Paulo. Pero no era solo el destino lo que hacía que mi corazón galopara contra las costillas; era la promesa de Rafael.
«Allí serás mi novia».
Por primera vez, el peso asfixiante de la invisibilidad quedaría atrás, disipándose sobre el asfalto