Capítulo 18: El Perdón que No Fue Fácil
Laura
Me quedé allí de pie, sosteniendo el ramo contra mi pecho, mientras los suaves pétalos rozaban mi piel a través de la blusa. El aroma de las rosas rojas llenaba la sala de televisión, dulce e intenso, como si intentara borrar el peso de la noche anterior. Enzo ya había corrido a su habitación en busca de un juguete, dejándonos solos. Elena se retiró discretamente, como si supiera que aquel momento nos pertenecía únicamente a nosotros.
Rafael seguía