Capítulo 50 —El despido
Narrador:
El aire en la oficina se sentía denso. Cargado. Como si cada partícula estuviera impregnada con la presencia implacable de Roman Adler.
Aylin cerró la puerta tras ella sin apartar la vista de su espalda. Él no se giró de inmediato. Seguía con las manos en los bolsillos, observando la ventana con una calma que, en él, siempre significaba algo peor. Algo peligroso.
Luego de unos segundos eternos, Roman finalmente se volvió. Sus ojos la atraparon al instante. Oscu