26. CONFUSA.
Lía.
Cuando la fiesta terminó, subí a la habitación sintiéndome demasiado cansada. Mi cuerpo estaba agotado, y la gripe que había estado intentando ignorar ahora me pesaba más. Mi boca me dolía, y mi cabeza parecía estar a punto de estallar. Me recosté en la cama, buscando algo de alivio, pero ahí estaba el señor Arthur, ocupando mis pensamientos, invadiendo cada rincón de mi mente. Intenté apartar ese sentimiento, no podía seguir sintiendo lo que sentía, no era apropiado, quizá el solo buscaba