Punto de vista de Bella
Esta habitación abandonada empezaba a irritarme, y no soportaba estar ni un segundo más allí. Habían pasado horas desde que Cole, mi supuesto marido, había salido de la habitación.
El silencio me carcomía, y el corazón me latía con fuerza en el cráneo. Me recosté contra las almohadas, mirando las placas del techo, contando los pequeños agujeros como si pudieran abrir algo. Pero por mucho que lo intentara, mis recuerdos se negaban a aflorar. Todo seguía en blanco.
Una vib