Punto de vista de Mia
La llamada apenas había terminado cuando alguien llamó a la puerta de mi habitación... tres golpes suaves.
Gemí.
"Dave, si eres tú, por favor, ve a molestar a otra persona durante cinco minutos."
Los golpes cesaron. Puse los ojos en blanco y me levanté de la cama, pero en cuanto abrí la puerta, las palabras se me quedaron atascadas en la garganta.
No era Dave, era la mujer del porche de antes. La misma mujer que me había mirado con sorpresa y asco antes de desaparecer dent