Valerie asintió con firmeza ante las palabras del abogado. En su mirada ya no había rastro de la antigua sumisión; estaba decidida a luchar, no solo por recuperar su libertad, sino por reclamar lo que por derecho le pertenecía.
Mientras tanto, en la mansión, el eco de una puerta azotada resonó con violencia. Matt abandonó el lugar como una bala, dejando la comida aún humeante sobre la mesa. Su mente tenía un único objetivo: el departamento de Joaquín.
Valerie terminaba de despedir al abogad