CAPÍTULO 26: IGNORADA
Akira abrió los ojos lentamente, parpadeando contra la luz suave de la luna que se filtraba a través de las ramas del bosque. Se sentía desorientada, como si su mente estuviera sumida en una neblina espesa. No sabía cuánto tiempo había pasado ni dónde estaba exactamente. Al moverse, un dolor agudo recorrió su cuerpo, como si hubiese estado sometida a un agotador esfuerzo físico. Se incorporó con dificultad, sus músculos protestaron con cada movimiento, y miró a su alrededo