Esa noche, bajo el cielo estrellado y los rascacielos iluminados, Belle caminaba con confianza hacia el lujoso ático donde se celebraba la boda de su hermana, Giselle. Su vestido largo de color negro realzaba su figura esbelta. El escote se extendía hasta el ombligo, mientras que la espalda estaba completamente desnuda, excepto por dos finas cadenas que se cruzaban en la espalda. El cabello suelto caía en suaves ondas sobre los hombros, y el brillo discreto de las joyas resaltaba su elegancia.
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