Astrid me atacó buscando derribarme con su fuerza, clavó sus colmillos en mi pata trasera izquierda y me hizo sangrar. Busqué usar mi aura como lo hizo Rosé, pero no me fue tan fácil. Yo no estaba familiarizada con esa clase de poder ni en ese estilo de pelea. Cuando me defendía, usaba mis viejas tácticas de cuando estaba en mi manada. Astrid derribó mi defensa fácilmente y rodamos por la colina hasta un riachuelo. Allí, me arrastró por el suelo, haciéndome sangrar, hundiendo sus filosos colmil