Pov Athius
Otra vez, el contacto de sus labios me hizo enloquecer. Verla hablar de cerca, cuando estábamos con todos los demás fue una provocación constante para mí. No podía dejar de pensar en hacerla mía, en tenerla, aunque fuera por unos segundos. Por eso me alejé en un principio, porque no podía controlarme cuando la tenía cerca. Jamás podríamos ser amigos, o siquiera frecuentar los mismos espacios, porque la atracción era tan poderosa y fuerte que no lograba resistirme.
Mi madre debió plan